Asesinato en Chiang Mai

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Contra I.

Con cierto pánico he leído las entradas y veo que autor y narrador, que parecen cortados por el mismo patrón, son unos enamorados de los personajes atormentados y melancólicos, y me están dibujando con unos miedos y una afectación que, en absoluto, me pertenecen, es más, siento indiferencia y desdén hacia la persona que inventaron que soy, con la oscura esperanza de captar dos tipos de almas: la sádica, que esconde el goce que le produce constatar la angustia y debilidad ajena, y la cínica, a la que reconozco porque entre sus algarabías de ánimo o consuelo siempre se le escurre algún diminutivo y presiento que ambas, a menudo, hablan con el autor para explicarle cómo tiene que vivir el protagonista su vida, es decir, yo, y harto de ser manejado por hilos que tiemblan y no me sostienen, los he matado. Dos muertos, autor y narrador y un cadáver. Quizás un espejo y cuatro miradas.

Con O.

Me he entregado a la autora del blog, una mujer, sexy, lúcida, alegre y sensible, y por fin liberada de compartir tanto sufrimiento físico y mental. Desde hoy ella escribe mi vida, y me gusta, y le gusto, sin él todo ha cambiado y hemos vivido Chiang Mai como si fuera París, desayunamos crepês de chocolate, batido de coco y café con felicidad post orgásmica, paseamos las tiendas de la antigua ciudad de Chiang Mai que decoran la semana del diseño con gusto avanzado y trazo artesano, en la cárcel de mujeres nuestros cuerpos entienden sin palabras lo que nuestras mentes se preguntan, mientras dulces manos prisioneras nos explican sonriendo que pronto serán libres sus jóvenes dueñas. Comemos corto besándonos largo, caminamos deprisa en busca de la cama de media tarde, sesión continua en la primera fila del deseo, paredes calientes de papel y ducha fría, nos disfrazamos para una fiesta a la que no estamos invitados, nos colamos con la rebeldía de los jóvenes apasionados, fotografiamos sus Nikon, nos miramos y nos miran cool, bebemos y comemos free y vivimos cada instante infinito.

I.

Nota: recuerdo y recomiendo este poema de Jaime Gil de Biedma.

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5 Comments

  1. ju · 29 diciembre, 2014 Reply

    oooh quin gust d’escriptura, m’encanta la descripció dels detalls senssorials….quin fàstic els porcs desquartitzats
    i que entremeliats que esteu…jajaj
    Jaime Gil de Biedma…for ever thanks!
    ptnets

  2. Diana · 29 diciembre, 2014 Reply

    Con cada entrada os superáis. Nos tenéis enganchados a vuestras narraciones y ésta es sin duda sublime.
    Cuidaos y disfrutad. Un abrazo fuerte de Juan y mío

  3. Pepe Rodenas · 30 diciembre, 2014 Reply

    Me encanta esta entrada!!! Hay “cosas” que no se sabe bien… si van o vienen… Pero lo que parece que si está claro, es que hay otras que se esfuman en el camino.

  4. carmen · 31 diciembre, 2014 Reply

    Les històries evolucionen, els perssonatges han d’evolucionar, i el que és positiu en un moment donat en avançar el relat pot esdevenir negatiu i resultar una càrrega feixuga.
    Els has eliminat!. Una decisió inteligent i pràctica. Enhorabona per fer-los fora!!!
    Una abraçada.

  5. Serafin · 11 enero, 2015 Reply

    Joder me he hecho la picha un lio no se si con los champances de la navidad no veo las cosas claras pero no me he enterqado de nada. No os frusteis esto se me pasara y cuando lo lea otra vez seguro que llegare a entender la metafisica de la cuestion. Esta noche hacen el programa de Iker Gimenez y seguro que me meto en viages astrales y siderales y llego a entender vuestras elucubraciones y hasta es posible que en lugar de las orejas de elefante escaldadas y peladas pueda llegar a ver el comienzo de un nuevo mundo. Las dos fotos en que aparece Ona es la ensalada fresca de esta parida.

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