Deprisa, deprisa

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Decidimos hacer dedo. El primer día cuatrocientos kilómetros en cuatro coches y siete horas. Escribimos el destino, pero no el camino.

Las grandes travesías empezaban al alba, la más deseada se repetía todos los años y aunque el trayecto era de apenas 40 km, M, I y yo llevábamos tantas noches esperando, que el amanecer más temprano para encontrarnos con P nos parecía eterno. Ciutadella – Port de Maó. Pero estamos en Trang. El primer coche trabaja cerca. Avanzamos corto y lento.

Decidimos enseñar los carteles Thai. Apenas 5 minutos. Nuestro segundo anfitrión no habla inglés. Ciento cincuenta kilómetros en silencio. Me duermo. ¿Si corremos ciegos (“… en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío“) avanzamos rápidamente hacia el punto de partida? Nada.

El tercer coche nos deja poco antes de la frontera con Malasia, compartimos camino con dos ingenieros. Todos preguntamos. Son funcionarios del estado. Intercambiamos corrupción. En Tailandia no hay justicia, me dicen. En mi país hay muchas pienso, cada casta tiene la suya. Y hoy no podemos votar.

¿Cuantas veces he visto pasar el tren?

El cuarto vende pianos. Entramos en Malasia. Miro por la ventana hace veinte años. Suena Where is my mind de los Pixies. M,T,N e I salen del KJB. N e I cogen un coche. Conducen por un túnel. Sin razón aparente. Huyen de nadie. Llegan a Valencia, mienten, recogen a “Dinero”  y vuelven. De nuevo los 4 juntos. En el mismo lugar. Sólo cambia el nombre “New York, New York”. Eran otros tiempos. Ocurría todo deprisa.

I.

Fotos: O e Iona_cARRERcartellHABITACIO

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4 Comments

  1. Maricris · 9 noviembre, 2014 Reply

    ¡Genial! ¡Y qué emocionantes eran esas travesías!. Yo despertándoos para ir a buscar a P al alba, como tú dices, y vosotros, medio dormidos en el coche pero nerviosos por alcanzar el final de esos 45 Kms. Sí, eran otros tiempos. Todo sucede, como dices: “Deprisa, deprisa”. ¡Disfrutad de Malasia! Os quiero

  2. Amp20 · 10 noviembre, 2014 Reply

    Llega un “TODO”. Cuánta envidia!!! ¡De la mejor calidad, de la que se puede hablar sin problemas! “Frío y calor” en la lectura, en las imágenes. A veces MIEDO (…me encanta).

  3. inigo · 10 noviembre, 2014 Reply

    Ha habido años, épocas en las que hemos acelerado, otras, las menos, hemos bajado la marcha, nunca frenado. Deprisa deprisa fueron I e I a Donostia, bueno no, a Bilbao, bueno no, a Vitoria…”dónde cojones estamos?” Y a Sevilla y a Graná. Llegaron a ir a Graná? No seré yo el que ponga la mano en el fuego. Chino chano a toda hostia. Aveces el viaje lo hicieron al bar de al lado, no importaba si se habían zurrado poco antes, pasta dentífrica por testigo. Y M…y E. A toda velocidad y aprendiendo, siempre aprendiendo, siempre siendo mejor, o al menos no yendo a peor, si el viaje es (her)mano a mano.

  4. Nano · 11 diciembre, 2014 Reply

    Miro por la ventana hace veinte años. I. Deprisa deprisa.

    ¿Si no le conociera leería el texto con los mismos ojos? Otro fantástico cuento de I. Otro planchazo en su libre (es)carpado. Cerrando círculos olvidados, atravesando sutilmente el tiempo (miro por la ventana hace….), creando mini cuentos en cada frase, en cada párrafo, dándole sentido a Todo.

    A pesar de que los párrafos funcionan perfectamente por sí solos, no se alejan de la idea original: el tiempo. El título refleja perfectamente ese estado de ánimo. En la niñez. En la juventud. En la madurez. Deprisa deprisa. Hacemos dedo. Cogemos cuatro coches. Las grandes travesías. El trayecto. Avanzamos corto y lento. Compartimos camino. Cojo un coche, atravieso un túnel, huyo de nadie. ¿Si corremos ciegos…? ¿Cuántas veces he visto pasar el tren?

    Hablamos y callamos. Callamos y dormimos. Dormimos y soñamos. Nos conducen lentamente por una carretera desconocida y conducimos (incluso al lector) por otra que conocemos de memoria. Hablamos y callamos y dormimos y soñamos y corremos circulando y conducimos. Nos movemos continuamente. Deprisa deprisa.

    Me gusta cuando no miro atrás y saco los errores malditos. Y ya está. Aunque me
    equivoque. Vamos avanzando. En cada nuevo destino me olvido del anterior. Eso me va llenando. Me tiene que ir llenando. Los caminos son cada vez más duros, los montes cada ve vez más altos, pero voy notando una mejoría en el cuerpo aunque me siga enfermando. Ando cien mil quilómetros en el desierto, improviso las noches, amanezco cada día distinto. Hablo distinto, como distinto, me muevo distinto. ¿Empiezo a ser ya otro?

    Nano y la resaca india.
    Premio Nobel de la Paz. Este año le ha tocado a un indio y a una menor. El indio ha sufrido mil amenazas de muerte. A la menor le metieron una bala en la cabeza los rebeldes. Los dos luchan para la educación infantil. Suena terrorífico. Como sacado de un cuento de mal gusto. El Nobel de la Paz. Tienes q luchar contra el demonio. Hay muchos que lo hacen. Pero sólo uno gana. Tienes 100 años para conseguirlo. Cada año se lo dan a alguien que lucha contra el terrorismo, contra la pobreza, contra la injusticia, contra sus propios principios, contra su tierra, contra el país. Y decimos vivir en un mundo donde gobierna la paz. Ilusos. Yo el primero, siempre en todo. En todas las facetas del descalabro, en todos los estados de la miseria, en el tiempo que gasto diciendo lo que haré y nunca hago. Leyendo el periódico. Preocupado. Dándole la espalda al mundo, otra vez. ¿A quién llamo? ¿Con quién me tengo que poner en contacto? Los altos cargos políticos colaboran con las mafias europeas. La amanezca de los carteles centro y suramericanos son los propios ejércitos cartelistas. No el gobierno mejicano, ni el colombiano, ni el norteamericano. Todo es un conflicto de intereses. Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué no se lo dieron a José Mújica?
    Sé que debería desarrollar y explicar mejor el texto, adónde quiero ir a parar. Pero no tengo ganas. Ni tiempo. Estoy cansado. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Yo lo tengo claro. Deprisa deprisa.

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