Extravagante

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Una vez I me dijo que sí tuviera que clasificarme con una sola palabra sería extravagante.

Por otro lado escucho una entrevista a Leopoldo María Panero “la locura o la sinrazón o la desviación de la norma de lo que se deduce no es de la palabra sino del gesto”. I es un ser realmente excepcional, tiene la cara más saludable de la inteligencia: el sentido del humor. Por eso, aunque me lo dijo serio, no me dolió, pero me hizo pensar. A mí me cuesta encontrar el gesto adecuado, y quizás sea eso a lo que se refería, lo más fácil sería preguntarle, aunque anticipando mi preocupación restaría importancia al comentario…o sonreiría.

La sinrazón de la palabra cuando el gesto es contenido no computa, es invisible, a un tal Mariano nadie le encerró cuando hablaba de hilillos de plastelina para referirse a una fuga de petróleo, a nadie se le ocurrió pensar que el pobre hombre quizás estaba loco. La lengua es la base sobre la que construimos nuestra convivencia, todos la aceptamos de manera que podamos comunicarnos y sobre todo entendernos. Esto era así hasta que los títeres descubrieron que simplemente cambiando el significado de las palabras podían manipular el paradigma de convivencia, sin que nosotros, las marionetas, nos diéramos cuenta. Algunas marionetas, unos pocos millones, empezaron a torcer el gesto hace unos años, nuestros  filólogos de cabecera habían acuñado una nueva expresión: “guerra preventiva”, esta nueva acepción de genocidio no tuvo la acogida esperada…y nuestros  títeres políticos, todos ellos fervientes religiosos y marionetas de los títeres financieros, no entendieron la rebelión contra su palabra que creían dogma de fe, mientras, cada vez más marionetas se convertían en herejes y cuestionaban el dogma establecido. A menudo, las marionetas políticas olvidan lo que son, muñecos de trapo o madera sin autonomía propia, y se endiosan, ¡sacrílegos ellos que van a misa creyéndose dioses!, y no se conforman con cambiar el significado de las palabras sino que promocionan una realidad a su medida.

Las dos trincheras de la injusticia son el cinismo y el escepticismo, la palabra torcida y la desmotivación. Ni todos los políticos son títeres y marionetas, ni todos los ciudadanos estamos locos; o viceversa, pero hasta ayer son mayoría  los unos, y votamos, los otros.

Una vez más, Sampedro.

I.

Fotos: O e I  (Okinawa, Japón)okinawa-2trinchera-okinawa2 okinawa-5 trinchera-okinawa8 okinawa-8 trinchera-okinawa5 okinawa-3 trinchera-okinawa7 okinawa-1 trinchera-okinawa6 okinawa-6 trinchera-okinawa okinawa-7 trinchera-okinawa3

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5 Comments

  1. carmen · 20 enero, 2015 Reply

    Sempre ens portes a llocs interessants. Aquesta vegada, de nou, a Sampedro. Genial. Una entrevista del 2011 on ens porta al 2009. Estem al 2015 i tot és gairebé el mateix pel que fa als que mouen els fils. Tristament. Els titelles “de a pié”, llavors encara espectadors incrèduls, ja hem arribat al límit. Els fils no donen per més i tal vegada, vull pensar, que alguna cosa es mou i que la consciència de que hi ha d’haver un canvi real és per necessitat.

    Gràcies per fer-nos reflexionar d’una manera tant amena.

    Dalí era molt extravagant. Estava boig?. Tu que trobes…

    Una abraçada.

  2. ju · 20 enero, 2015 Reply

    Bona reflexió, de fet encara hi dóno voltes per comfirmar el què hi trobo a les trinxeres. Sempre he pensat que l’extravagància relaciona íntimament les llàgrimes que se’ns queden, està clar que ningú ens sent cridar per dins si poc s’escolta la veu dels “de a pié” però em ve al cap la cançó del Senyor Cordills que se li emboliquen tots els fils i que només destenssant-los poden fer moure’l i no dubto que per distenssar s’ha d’estar motivat
    Com sempre agitant-me
    Molts petons guap@s

  3. ju · 20 enero, 2015 Reply

    molt xules les fotos, a la 8a foto sembla que hi ha un bloc que plora..

  4. inigo · 20 enero, 2015 Reply

    Bendita extravagancia. Sería un buen político I por extravagante. A golpes de extravagancia han funcionado los únicos políticos “éticos”, los que no tienen color de cacatúa o de lorito ramplón. La extravagancia pesa menos que el cinismo, tiende a flotar y después a volar. El cinismo se queda en el poso. En las próximas elecciones votaré a uno que se te parezca, al que no se presente porque está en Asia pasando de los huevones compañeros de partido.

  5. Feni · 21 enero, 2015 Reply

    Muy buena y profunda reflexion de teoria politica. Esto en el bareto de Cala Morell con un Gin delante podriamos profundizar en estos temas que a mi por inconprensibles me ponen muy nervioso. Cono se puede tardar tanto en reaccionar ante los que mueven los hilos.
    Noticia del dia: el PP incorpora a sus meditaciones al filosofo Jose Maria Aznar.
    Besos

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