Niña bonita

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Salimos del campo y cambiamos monos por semáforos. Pienso en lo salvajes que son algunos, es curioso, los más salvajes visten polo y no van descalzos.

Nos ha vuelto a pasar. Y en autostop hemos llegado a Mysore. Mañana nos vamos… de India.

Lo digo con nostalgia anticipada. Sabiendo que nos vamos me he relajado, un poco, echaré de menos el carácter abierto indio, el barullo que se forma por las calles de cualquier pueblo o ciudad, pero no hay intimidad. La curiosidad mató al gato, y ellos son curiosos y encantadores, algunos pesados.

India es fotogénica, sobre todo sus habitantes. A Iván le gusta pillarles de improviso de manera espontánea, a mí me encanta cuando los veo serios y felices posar ante la cámara. Me emociona ver cómo se alegran de que les fotografíe y como asienten satisfechos cuando ven su cara en el monitor de la cámara.

Hoy pensaba que India es la amiga loca que aceptas tal y como es, y que querrás toda la vida, aunque hay momentos en que no la entiendes y no la soportas.

Es esa mezcla de placer y molestia que tiene el picante. 

Un atasco con olor a gasolina, ruido, mareo de luces, y a la vez una extraña armonía en la que las vacas, los peatones, los coches y los camiones y algún perro despistado bailan al son de los cuervos. Pero hay basura, no es bonita y está en todas partes.

Para mí es esa mezcla. Y esos dos estados de ánimo que me han acompañado casi todo el viaje. Desde el placer y la alegría más absoluta, inocente y genuina de conocer a alguien y conectar sin entendernos. Hasta el agotamiento y hartazgo de no querer hablar con nadie más.

Esa bipolaridad la he visto en la gente, agradables y cercanos, humildes, listillos y sobrados, prepotentes. En los lugares, entorno precioso, lleno de basura. En la moral, fervientes religiosos, crueles con sus semejantes.

Sigo sin entender algunas cosas.

Punto y aparte. Cierre.

Bye bye India imprevisible, caótica, loca, salvaje, diferente, especial, abrumadora, sucia, lo tiene todo.

O.

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4 Comments

  1. macarena · 3 noviembre, 2014 Reply

    Tu si que eres bonita, por dentro y por fuera.

  2. Dolors Espinosa · 16 noviembre, 2014 Reply

    Hola…. vosotros y vuestro “salto al vacio” Si que sois bonitos, felicidades por vuestra experiencia.

    Perdón esto es una prueba, tengo muchas dudas de si se pueden poner este tipo de comentario en el blog. Ya me direis. Os envié un mensaje via correo electrónico os ha llegado? Muchos besitos.

  3. Nano · 18 noviembre, 2014 Reply

    Lo digo con nostalgia anticipada. Bye bye India imprevisible. O. Niña bonita.

    Cuando llego a casa intento relajarme. Me tumbo en el sofá, reclino el cuerpo un poco hacia adelante, reposo la cabeza en tres almohadas indias (la tela me la podría haber enviado I, paquete urgente desde Panaji, no para conciliar el sueño sino para combatir el salto), abro el IPad que tengo sobre las piernas y viajo, no yo, sino ellos por mí. Viajo a través de ellos. Son muchas horas ya en marcha. Si paro ahora, sé que no volveré. Si continúo, tal vez no regrese nunca.

    “Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte” Miguel de Unamuno. O. Diario de una pasión.

    Llevamos unas cuantas etapas y el cuerpo parece responder a cualquier amenaza. Querer es poder. Hay creatividad, reacción, camino. ¿Hay obra? No, faltan muchas cosas. Sí, es permanente.

    La bipolaridad es inminente. Se acaba el tiempo, uno, pero empieza otro, nuevo. Se acaba la India. ¿Se acabará el mundo más allá del horizonte o empezará la vida? ¿Habrá un acantilado infinito o ya podré volar solo?

    ¿Hacia dónde me dirijo? No lo sé. Lo desconozco por completo. Tengo que irme, abandonar el país. ¿Por qué, si lo tiene todo? Tengo un billete de autobús para pensarlo. Estoy saltando. ¿Seré capaz de dormir ahora que vivo en un sueño?

    No me quiero despertar, pero tengo que abrir los ojos, estar pendiente, ahora que conozco más pueblos, vacas, flores y trenes. ¿Cómo puedo saber tanto, si el indio ni lo hago ni lo hablo? No hace falta. Mi aspecto, después de 2 meses descubriéndome, tiene que haber cambiado. Bien, quizá estuve haciendo el indio antes de llegar a Mumbai, pero de ahí a hablarlo hay un gran salto.

    Estoy encontrando el tono, siguiendo el ritmo, manteniendo la voz. Tengo que seguir auto convenciéndome de que puedo, de que lo estoy haciendo bien. Continuar. Y me voy. Me voy de la India con la esperanza de mejorar el tono, aumentar el ritmo y no perder la voz.

    India mira con otros ojos. I.

    • O- · 18 noviembre, 2014 Reply

      Tenemos grumete en el barco, invitado de honor, estás lejos pero ves de cerca, viajas con nosotros, en Ooty te relajaste, ahora saboreas la India antes de irte… Sin saberlo sigues alimentando el viaje y el vaivén de emociones que va y que vuelve entre la luz de la pantalla y las palabras…

      Nos vemos en la siguiente parada.

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